sábado, 22 de abril de 2017

6 reflexiones breves en torno a la pregunta: ¡¿Dónde está el triunfo?!

Directo desde las entrañas

¿Por qué se festeja la aprobación de una ley que nombra al femicidio? 



  1. Primero que nada, por eso, porque lo que no se nombra no existe. ¿Se acuerdan del “pienso, luego (entonces antes, no después) existo”? Viene por ahí la cosa, que después Foucault desarmó desde otro lugar. El saber se construye, y se construye desde (y hacia, me animo a decir) el lenguaje. Y existimos en torno a ese saber, de eso andá a liberarte. Entonces, nombrar la especificidad del caso, el agravante, es reconocerla. Es hacer que exista.
  2. Nos enseñaron a referirnos al ser humano como “el hombre”. ¿Dónde está la mujer ahí? ¿Desde cuándo existe la mujer como ser humano? esta pregunta va especialmente dirigida a las mujeres (que ahora existen, son nombradas y pueden nombrar) que rechazan el feminismo, más allá de las diferencias que puedo tener con éste.
  3. Tengo entendido que mucha gente se quejó de que se “celebrara” la aprobación de la ley. Al respecto: no, no se celebró el fin del patriarcado. Espero no estar sobreestimando a las personas celebrantes en cuestión, pero tiendo a creer que se aplaudió el hecho de que el saber institucional, el que más respetamos como los ciudadanos dóciles que somos, haya incorporado este concepto a su acervo, reconociendo así (vuelvo al punto 1) la existencia de motivaciones específicas, vinculadas a la construcción del género, para los referidos homicidios. Ahora existe. Oficialmente se lo puede pensar.
  4. No entiendo, o sí en realidad, pero mejor dejo lugar a la duda, por qué tanta gente insiste en poner trabas a cualquier intento de reconocimiento de los derechos humanos, o, mejor dicho, de reconocimiento a determinadas personas como seres humanos y la correspondiente asignación de sus derechos. ¿No se dan cuenta de que pierden el mismo tiempo criticando a quienes “pierden el tiempo” reivindicando derechos? ¡Cuánto podrían estar aportando al mundo y sin embargo prefieren ser quienes ponen el palo en la rueda!
  5. Se ha dicho, también, que los derechos humanos “son un asunto de izquierda”. ¡Por favor! ¿Desde cuándo a la izquierda priorizó, por ejemplo, la cuestión de género? Siempre predominaron quienes decían “dedicate vos a los derechos de las mujeres, que sos más sensible, y mientras tanto yo decido el rumbo del país”. Me atrevo a decir, en base a experiencias propias y cercanas, que esto todavía es así en los sectores más “de izquierda” de nuestro país. Los derechos humanos pertenecen a los seres humanos, independientemente del sistema económico que prefieran. Sí es cierto que el capitalismo se construye sobre el binarismo de género, y que actualmente nos hallamos en la cúspide de la industrialización en base al binomio, pero eso no significa que a “la izquierda” realmente le importen los derechos humanos por el mero hecho de ser “izquierda”, ni tampoco que sea, por llamarse así, anti-neoliberalista, como ha quedado bien demostrado.
  6. Nosotros mismos somos y reproducimos constantemente el sistema. Cada vez que pensemos en lo mal que estamos, recordemos lo mal que nos hacemos. Es difícil ir en la dirección contraria, porque somos desde antes de nacer, pero se valora el esfuerzo, que, por cierto, sería un buen sustituto de la crítica destructiva.